miércoles, 27 de abril de 2011

1813: a cañonazos contra la Ilustración.


En ésta primera entrada me gustaría hablar sobre éste tipo de guerra que seguimos librando en España, me refiero a un tipo de cañonazo que no tiene que ver con los que disparaban los obuses en las campañas napoleónicas, sino con un cañonazo político y cultural. Todos sabemos que de todo, incluso de las cosas malas podemos aprender algo. Pues de éstos 5 años de ocupación francesa, si filtramos su gestión política podremos encontrar de forma acentuada una parte que no tiene nada que ver con la barbarie de la guerra, los fusilamientos y demás actos de represión. Me refiero a las reformas culturales, la mejora de las medidas educativas, la abolición de la Inquisición, la creación de un museo de Bellas Artes (Museo del Prado), el hecho de equiparar a Madrid al resto de capitales europeas, la introducción de medidas conforme al ideal de la Ilustración, más progresistas que beneficiaban directamente al pueblo. Bien, pues ante todas éstas medidas a la altura de grandes monarcas como Carlos III y su equipo de ministros, el pueblo español contestó con continuas hostilidades hacia el gobierno y con un rechazo generalizado, apodando a éste ilustre rey con motes despectivos e insultante (recordemos: Pepe Botella, Pepe Pepino, El Rey de Copas, El Rey Plazuelas…) evocando a un alcoholismo falso y cargado de un odio patriótico irracional. No confundan, no intento transmitir ideas antipatrióticas ni mucho menos, creo en la lucha por la independencia de España frente a una ocupación extranjera, considero heroica la acción de Daoiz y Velarde, pero al igual que copiamos el Derecho Romano y lo tomamos como base de nuestra jurisdicción, podríamos haber adquirido ciertas cosas de ésta etapa de gobierno y no alabar y apodar “El Deseado” a un monarca quien… bueno, mejor le dedicaré un artículo más adelante.

-J.Tejada Mtez.

martes, 26 de abril de 2011

¿En que momento?


¿En qué momento de nuestra historia levantaremos la vista del televisor y nos incorporaremos del sillón orejero para darnos cuenta de lo que pudimos ser y de lo que finalmente somos? ¿En qué momento nos levantamos una mañana y nos dimos cuenta de que aquel imperio colonial por el que tanta sangre fue derramada había desaparecido y que solo sirvió para que cuatro tipos de títulos nobiliarios pomposos y complicados decoraran sus palacios con las maderas más nobles y los materiales más exóticos? ¿En qué momento dejamos escapar un imperio sin apenas lucha, sin ruido, en silencio? ¿En qué momento de nuestra historia vivimos adormilados sin darnos cuenta de que durante largos periodos nos han gobernado terribles analfabetos cuyos planes políticos más interesantes se rebajaban a las alcobas? ¿En qué momento nos daremos cuenta de que esto sigue siendo así? ¿En qué momento las tertulias de sobremesa en éste país traspasarán las fronteras de comentar si el Real Madrid es bueno o mejor (en caso de los madridistas) para comentar asuntos de importancia? ¿En qué momento podremos hablar con un contertulio en una terraza de un bar sobre la Sanjurjada sin que éste piense que se trata de una postura erótica? ¿En qué momento podremos sentir orgullo por nuestra bandera nacional sin miedo al tópico? Sí, me refiero a esa bandera que ondeamos con orgullo cuando ganamos un mundial pero guardamos en un cajón cuando “solo” se trata de 5 millones de parados y de un panorama político excesivamente pesimista. Pues son éstas parte de las preguntas que intentaré contestar a lo largo de éste blog y los temas que trataré teniendo como base el hachazo gratuito y un profundo análisis de la historia de nuestro país. Me voy a hiperventilar.

-J.Tejada Mtez.